Camino de San Rosendo y la Reina Santa
El Camino de San Rosendo y la Reina Santa camina por la frontera. Entra en Galicia desde el norte de Portugal por la Baixa Limia, siguiendo en parte la vieja calzada romana, y sube por la A Raia —la raya— hacia Ourense. Es un Camino de dos patronos: uno gallego y uno portugués, uno a cada lado de la línea.
Su corazón es Celanova, «la celda nueva» que San Rosendo fundó en el año 935 y donde se retiró a morir; en el huerto de su monasterio se esconde la capilla mozárabe de San Miguel, del siglo X, pequeña como una celda y antigua como el nombre. Antes, el peregrino pasa junto a Santa Comba de Bande, una iglesia del siglo VII que ha visto pasar catorce siglos de caminantes.
Desde Celanova el Camino baja por A Merca hasta Ourense, y allí deja su propio nombre para tomar la Vía de la Plata —el Sanabrés— en su último tramo hacia Santiago. Es la ruta de la frontera y de los santos que la cruzaron: un rey del siglo X que fundó un monasterio, una reina del XIV que caminó hasta la tumba del Apóstol.
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No es «lobo». Lobios es el plural de lobio —el emparrado, la parra elevada sobre el camino—, del germánico *laubja «cobertizo, galería». Ya el padre Sarmiento lo aclaró en 1754.
De etimología disputada: del teónimo galaico Bandua —una divinidad prerromana venerada en la comarca— o del genitivo de un antropónimo latino, «(la villa) de Bando».
Del latín cella nova, «la celda nueva»: el monasterio que San Rosendo fundó en 935. Cella era la celda —o el granero— monástica; nova, nueva.
Del gallego merca «compra» (del latín mercari, «comerciar»): «el mercadeo», por la feria histórica que dio origen al pueblo en un cruce de caminos.
Del latín Aurientia o Auriense, derivado del aurum latín («oro»), por las afloraciones auríferas del río Miño que los romanos explotaron desde el siglo I. La forma gallega Ourense conserva el diptongo au- > ou-; la castellana Orense lo simplificó.
En Ourense dejas el Camino de San Rosendo y enlazas con la Vía de la Plata (el Camino Sanabrés). A partir de aquí compartís el mismo trazado hasta Santiago de Compostela: sigue siendo el camino que sigues para llegar.
Topónimo de origen disputado. La hipótesis dominante propone una raíz prerromana ker- de significado opaco, atestiguada en otros topónimos del noroeste (Cea en León, Ceán en A Coruña). Otros lo derivan del latín tardío cedere («ceder, conceder») por algún privilegio jurisdiccional medieval, sin atestación firme.
Topónimo compuesto. Castro, del latín castrum en su acepción gallega específica —poblado fortificado prerromano (cultura castreña)—. Dozón, antropónimo medieval de origen discutido, probablemente del genitivo latino Doconis o de un antropónimo godo no identificado, en posesivo. Documenta un castro celta apropiado en el medievo por un señor llamado Docón.
Etimología disputada. La hipótesis dominante deriva el nombre del antropónimo godo Allini o Alini, propietario altomedieval cuya finca quedó fijada en el genitivo latín (villa) Allini. Otros proponen una raíz prerromana lal- sin paralelos firmes.
Del germánico banda («faja, distintivo de grupo, enseña»), a través del francés antiguo bandiere y el catalán medieval bandera: «enseña, estandarte». El topónimo conmemora probablemente un episodio jurisdiccional medieval —concesión señorial, escudo o privilegio— hoy perdido.
Compuesto transparente: ponte (latín pontem, «puente») + Ulla, hidrónimo prerromano del río que el puente cruza. Ulla tiene etimología disputada: posiblemente preindoeuropea o céltica con raíz hidronímica ul-.
Santiago del latín Sanctus Iacobus, «Santo Jacobo». Compostela tiene dos lecturas: la erudita, del latín compositum «cementerio» (de componere «sepultar»); la popular, alentada por la leyenda jacobea, lee Campus Stellae «campo de la estrella», por los astros que en el siglo IX señalaron al obispo Teodomiro el sepulcro del apóstol.
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