Las campanas del Camino
Antes de los relojes y los teléfonos, la torre hablaba por todo el pueblo. Daba las horas, llamaba a misa y a concejo, decía quién había muerto, avisaba del fuego y quería espantar la tormenta. Cada torre tenía su lenguaje, y el campanero lo aprendía en el pueblo.
España declaró el toque manual de campanas patrimonio inmaterial en 2019 (Real Decreto 296/2019) y la UNESCO lo inscribió en su lista en 2022; desde 2024 la inscripción es compartida con Italia. El expediente oficial anota que de Navarra a Castilla y Galicia las torres usan una campana, la «romana», que solo existe en la península ibérica, y que en Galicia y Asturias apenas se voltea. No hay un código único: estos son los toques que se repiten por el Camino, con lo que las fuentes dicen de cada uno.
Qué dice cada toque
toque de alba · argieskila
ánxelus · Angelus · trindades / ave-marias
Tres veces al día: al amanecer, a mediodía y al caer la tarde. En La Rioja el de mediodía llegaba a parar los partidos de pelota, y en Arnedo es el único que se sigue tocando.
En Errenteria, tres campanadas de la grande al mediodía. Las agustinas de Errenteria dan seis golpes de la campana central.
De las primeras palabras de la oración, «Angelus Domini nuntiavit Mariae». En Portugal se llama «trindades».
tentanublo / toque de tronos · arriako-kontra
Contra la tormenta y el granizo. En muchos pueblos se tocaba también a diario en los meses de tormentas, «de Santa Cruz de mayo a Santa Cruz de septiembre». En Los Arcos sonaba cada mediodía del 3 de mayo al 14 de septiembre; hoy, los domingos tras la misa mayor.
Con el toque iba un conjuro: «Tente nube, tente tú, que Dios puede más que tú». En La Rioja: «Si eres agua ven acá. Si eres piedra vete allá», y el «allá» solía ser el pueblo de al lado.
«Tente» (detente) y «nublo» (nube de tormenta): el conjuro convertido en nombre del toque.
Grabación: CC BY-SA 3.0, Fundación Joaquín Díaz (Bercianos del Páramo, León, 1976; Mercedes Sarmiento) · Wikimedia Commons
toque de oración / toque de solpor · ameskila
toque de almas · toque das almas
De noche, después de la oración: un recordatorio para rezar por las almas del purgatorio. En la catedral de Santiago cerraba la jornada.
Las agustinas de Errenteria dan veinte golpes lentos de la campana grande a las nueve de la noche. En Castilla, la noche de ánimas se tocaba «a clamores» hasta el amanecer.
«Ánimas», del latín «anima», alma; el DLE la emparienta con el griego «ánemos», soplo.
toc de queda
De noche, para que todos se recogieran.
En Villalpando (Zamora) sonaba a las diez de la noche de la Cruz de mayo a la de septiembre, y a las nueve el resto del año, con una campana de 1431 llamada «La Queda». Estas campanas solían ser de la villa, no de la iglesia.
Es el femenino de «quedo», quieto, del latín «quietus», participio de «quiescere», descansar: la hora de la quietud.
Al anochecer, para orientar a quien se había quedado en el monte.
En Ibañeta, sobre Roncesvalles, en el siglo XVI se mandó poner una campana para que un ermitaño la tocara cada día desde que anocheciera, «para guía de los caminantes y peregrinos que en los dichos montes les anocheciere». No consta el ritmo.
«Guía», de «guiar», quizá de origen gótico.
meza deia
Antes de la misa, en tres avisos: «primeras», «segundas» y «terceras». En la consagración se toca «al alzar».
En Errenteria, una campana pequeña de vuelta para la misa sencilla y volteo media hora antes en las grandes solemnidades. En La Puebla de Alfindén, con la Valera: «cuarenta más uno, cuarenta más dos y cuarenta más tres».
«Misa», del bajo latín «missa», despedida.
Grabación: CC BY-SA 3.0, Fundación Joaquín Díaz (Remondo, Segovia, 2009; Antonio del Río, sacristán) · Wikimedia Commons
toque de agonía · ilezkila
Mientras alguien se está muriendo, para que el pueblo rece por él.
En Zegama, trece campanadas por un hombre y doce por una mujer; por los menores de siete años no se tocaba. En Xunqueira de Ambía, quince por el hombre en tres grupos de cinco y nueve por la mujer en tres de tres.
Del latín tardío «agonia», lucha, angustia, y este del griego «agōnía».
toque a morto / sinal de morto · il-kanpaia / illeskila
Al saberse una muerte, al llevar el cuerpo a la iglesia y en el entierro. El número de golpes decía si había muerto un hombre o una mujer.
Un sínodo de la diócesis de León, en 1306, mandaba tocar «tres veces por el ome et dos por la mugier». En Pampliega (Burgos), uno solo si el muerto era forastero. En Mondoñedo, en las campanas Petra y Bárbara, el toque suena como si dijera «ven, ven, ven, vai, vai, vai».
«Doblar» (tocar a muerto), del latín «duplare», de «duplus», doble. «Clamor», del latín «clamor», grito; el diccionario recoge también «toque de campanas por los difuntos».
Grabación: CC BY-SA 3.0, Fundación Joaquín Díaz (Pereda de Ancares, León, 1987) · Wikimedia Commons
anxeliño / «ben vás» · aingeru-kanpaia / aur-ezkilla
Cuando moría un niño. Se creía que iba derecho al cielo, y el toque cambiaba de tono.
En la Ribera del Órbigo el pueblo oía «bien vas, vas bien, pa la gloria vas», y al campanero la frase le servía para no equivocarse. En León, «din, dan, dan, din, al cielo vas». En Pampliega se tocaban los esquilines.
«Gloria», del latín «gloria», fama; aquí, el cielo.
rebato / redoble · sualdia · a rebate
Incendio, riada o cualquier peligro: todos a la calle a ayudar.
En Errenteria, la campana grande «con mucha rapidez e ininterrumpidamente». En Valladolid, después del rebato cada parroquia daba su número de golpes, de uno a catorce, para indicar el barrio del fuego.
Del árabe hispánico «ribáṭ», servicio en la rábida. En portugués, «rebate» viene de «rebater», volver a golpear: dos palabras casi iguales con orígenes distintos.
Para reunir a los vecinos y decidir juntos asuntos del pueblo. En La Rioja se juntaban en el patio de la iglesia cuando no había ayuntamiento.
Cada pueblo tenía el suyo. En La Rioja se convocaba «a son de campana tañida».
Del latín «concilium», reunión.
Grabación: CC BY-SA 3.0, Fundación Joaquín Díaz (Burbia, León, 1987, vecinos) · Wikimedia Commons
ibilaldia (procesión)
Grandes fiestas, procesiones, bodas, Resurrección.
Las campanas dan la vuelta completa. En Navarra voltean las dos mayores y las pequeñas quedan fijas. En Galicia y Asturias, según el BOE, no se voltea.
«Volteo», de «voltear», dar vueltas.
Grabación: CC BY-SA 3.0, Fundación Joaquín Díaz (Nava del Rey, Valladolid, 1987, durante una procesión) · Wikimedia Commons
Campanas con nombre
Fundida en 1547, la campana con fecha más antigua de la torre. Sonaba al morir un canónigo, cuya plaza en el cabildo quedaba vacante.
Fuentes: 1
Fundida en 1749 por Fernando de Palacio. No tocaba ni a diario, ni a fiesta, ni a muerto: solo cuando había fuego.
Fuentes: 1
Fundida en 1672. Sonaba cada noche para cerrar la jornada. Su inscripción pide a san Andrés «ora pro me», en primera persona.
Fuentes: 1
Dos autómatas dentro de la catedral. El Papamoscas da las horas y abre la boca a cada golpe; el Martinillo da los cuartos con dos campanas romanas.
Fuentes: 1
Fundida en 1219, según su inscripción, por encargo del canónigo Pedro Pelayo Cabeza. Es la campana más antigua de las catedrales de España. Se cuenta que se llama Bamba por cómo suena, «BAM… BA…»; la forma culta Wamba, por el rey godo, no tiene base. Su inscripción dice: «Cristo truena, Cristo suena, Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera».
Fuentes: 1
En el siglo XVI el visitador Martín de Córdoba mandó poner una campana en la capilla del puerto para que un ermitaño la tocara cada día al anochecer como guía de caminantes y peregrinos.
Fuentes: 1
En el toque a morto suenan tres golpes seguidos en la Petra y en la Bárbara y tres espaciados en la Prima, la Ronda y la Paula. En la Petra y la Bárbara el toque suena como si dijera «ven, ven, ven, vai, vai, vai».
Fuentes: 1
Treinta y dos toques registrados, herencia del monasterio. El sacristán cobraba el toque de tronos en especie, casi siempre en maíz, que recogía por las aldeas después de la cosecha.
Fuentes: 1