Camino de Muros y Noia
El Camino de Muros y Noia empieza en el mar. Durante siglos, muchos peregrinos del norte de Europa no cruzaban los Pirineos: embarcaban y desembarcaban en los puertos de la Ría de Muros e Noia —Muros, Porto do Son, O Freixo, Noia—, y solo entonces se ponían las botas. Este es su camino: el de los que llegaban a Galicia por agua y remataban a pie.
Dos ramales costeros, el de Muros y el de Porto do Son, se juntan en Noia, la villa que la tradición hace fundada por Noé y que la filología devuelve al agua, a un nombre prerromano de «lugar de lavar». En Noia el Camino da la espalda al mar y tuerce tierra adentro.
Desde allí sube por el Val da Maía —el valle de las aguas, el de los antiguos amaeos— pasando junto a los castros de Brión, cruza Bertamiráns y entra en Santiago por el suroeste, sin pedirle prestado el trazado a ningún otro Camino. Es la ruta más corta y la más salada: la que recuerda que, antes que un destino en tierra, Santiago fue una llegada desde el océano.
Ordenar
Lengua de origen
Tema
Estado del origen
Haz clic en cada lugar (6) para más detalles Haz tap en cada lugar (6) para más detalles
Del latín muros, «las murallas»: un topónimo en plural, por los muros de una vieja fortificación —o por los soportales de piedra que aún forman su frente marinero—.
Del gallego outo «alto» (del latín altus), la misma familia de outeiro, «altozano»: «las alturas», por el alto costero donde se asienta A Serra de Outes.
Nombre prerromano, de una vieja raíz del agua *noig- «lavar», propia de un sitio de ría. Su parecido con Noé alimentó una leyenda —el arca varada en el monte Aro—, pero es etimología popular, no filología.
Del céltico *briga «altura fortificada, castro», con pérdida de la -g- intervocálica: «el castro». No del gallego brión «musgo», que es un homónimo.
Hidrónimo prerromano de la raíz *am- «agua, río»: «el lugar de las aguas», el mismo origen del valle de A Maía y del pueblo prerromano de los amaeos.
Santiago del latín Sanctus Iacobus, «Santo Jacobo». Compostela tiene dos lecturas: la erudita, del latín compositum «cementerio» (de componere «sepultar»); la popular, alentada por la leyenda jacobea, lee Campus Stellae «campo de la estrella», por los astros que en el siglo IX señalaron al obispo Teodomiro el sepulcro del apóstol.
Ningún lugar coincide con los filtros activos.