En el Camino, cada nombre guarda algo. Astorga esconde a Asturica Augusta, la ciudad que Roma dedicó a su emperador; Sahagún, a un santo, Sanctus Facundus, contraído hasta perderlo de vista. Villafranca se pobló de francos, los extranjeros que atrajo la ruta; y Ponferrada es el Pons Ferrata, el puente de hierro que se tendió para el peregrino.
Otros son lenguas superpuestas: Zubiri es «pueblo del puente» en euskera; Nájera, «entre peñas» en árabe; O Porriño, «el pequeño puerral» en gallego. Estella se llamó estrella en latín, y Lizarra, «fresnedo», en euskera.
Y muchos nacen del suelo que se pisa: Frómista, del trigo; Roncesvalles —Orreaga en euskera— es el lugar de los enebros; Padrón, la piedra que, cuenta la tradición, amarró la barca del Apóstol. El Camino se recorre a pie. También se puede leer, nombre a nombre, colgado en la pared.
La idea nació de plasmar los topónimos de cada camino en un mapa de recuerdo. La ruta se dibuja con la historia de cada lugar resumida en el origen de su nombre.
Cada mapa se imprime en dos versiones, en español y en inglés: eliges la lengua al hacer el pedido.
Los mapas, diseñados para verse en un muro, son tamaño A3 (29,7×42 cm): pequeños para no robar mucho espacio y grandes para permitir la lectura de la información.
Dado que cargar con un mapa plano o enrollado no es lo ideal, hay también una versión plegable que, además de contar con el mismo mapa para enmarcar, contiene datos y reflexiones sobre cada uno de los caminos: desde frases para saludar en cada idioma que se transita hasta listas de vegetación, gentilicios o nombres de lluvia.
Cuanto más conocemos un lugar, más profunda es su apreciación. CamiNomen busca sensibilizar al peregrino sobre la enorme riqueza cultural, lingüística e histórica que encierran los nombres, y en cómo se puede apreciar más el Camino observando lo que quienes lo caminaron antes nos quisieron legar.



Un botón de muestra de lo que se cuelga en la pared: el agua, el trabajo, una moneda, la alegría de llegar — cada nombre en una lengua distinta.
Cebrarium, «lugar de cebros», dio origen a O Cebreiro+ équido salvaje ibérico hoy extinto
Del hidrónimo prerromano Deba, raíz indoeuropea dewa, «río divino», Deba+
+ Golegã femenino de galego, María «la gallega», una propietaria medieval de esas tierras
Del latín castra, «campamento», el romano Castra Caecilia, Cáceres+ el árabe lo adaptó como Qazris
Del latín villa vitiosa, «villa fértil, exuberante», Villaviciosa+
Del mapa pasamos al territorio. La investigación reunió tanto que la volcamos en un sitio que se disfruta en casa, pero que prefiere caminar contigo: según avanzas, te nombra el lugar que pisas y te cuenta de dónde viene.
Lo estamos acercando a oficinas del peregrino, albergues, oficinas de turismo y a los guías y operadores del Camino. Pensamos dejar mapas de muestra con un código QR para conectar con el sitio, donde aparecerá un directorio de las tiendas en las que comprar los mapas.
Queremos que quien visita el sitio se lleve un mapa. Queremos que quien cuelga un mapa sueñe con caminar. Y que quien camina entienda mejor cada nombre que encuentra.
Primero en la tienda, después en manos del peregrino y, al final, colgado en casa.
Nos gusta que los mapas se distribuyan en sitios con criterio. El precio a tienda —IVA (4 %) incluido— es la mitad del precio de venta sugerido.
| Formato | Precio a tienda IVA (4 %) incl. | Precio al público IVA (4 %) incluido |
|---|---|---|
| A3 | 15 € | 30 € |
| Plegable | 8,95 € | 17,90 € |
La venta es en firme y al 50 %: el precio a tienda es la mitad del de venta al público, y el mapa es de la tienda desde la entrega. Sin depósitos ni devoluciones que gestionar — lo que compras es tuyo, con el mejor margen.
El mapa plegable se pide en firme, con un mínimo de 10 unidades por pedido; el envío va incluido a partir de 20.
El pedido se hace en el portal de clientes que compartimos con UrbiNomen, nuestro proyecto hermano: una sola cuenta para toda la casa.
Entrar al portal y hacer un pedido →Estos mapas tributan al 4 % de IVA, no al 21 %: te facturamos a ese tipo. Aquí está la base.
CamiNomen tiene hermano: UrbiNomen, la odonimia de Madrid, calle a calle. Comparten autores, formato, papel, precio y el mismo portal de pedidos, y en la estantería atraen a otro público: el que ama su ciudad y sus nombres. Sumar el otro atlas no cuesta más que una línea en el mismo pedido. Colgar estos mapas es asomarse a un proyecto que va camino de nombrarlo todo.
Verlos en urbinomen.es →Diseñadores gráficos enamorados de los nombres y de su historia. Juan Carlos hizo el Camino y volvió con ganas de devolver algo: CamiNomen nació de ahí, de mirar la ruta como un rosario de nombres y querer contarlos.
Nos encantará enseñarte los mapas en persona y hablar de lo que necesites.
Caminemos juntos en este proyecto.
Ya tenemos los mapas.